Te voy a enjabonar la espalda

Mi amiga llevaba tiempo esperando este momento. Por fin iba a ir al concierto de uno de sus artistas preferidos, por no decir el más admirado. Había comprado la entrada con meses de antelación y ese día no iba a faltar por nada del mundo. Así llegó la gran noche en la que no sólo se disponía a disfrutar de un concierto inolvidable, sino que iba a conocer a su ídolo hasta límites que nunca imaginó.

Porque después de casi dos horas de actuación, mi amiga, junto a una amiga suya (sí, siempre van de caza juntas), se quedó rezagada mientras los demás salíamos del recinto, satisfechos con la actuación del esperado cantante. Pero como la protagonista de este relato no salía, todos decidimos ir a tomar algo mientras ella hacía de grupi sin miramientos.

Y es que las dos chicas fueron reclamadas por uno de los guitarristas de la banda, que las invitó a tomar algo en las inmediaciones de los camerinos. Entonces apareció él, con su inestimable porte de estrella del rock, y en seguida se acercó a mi amiga, atraído por el vestido que ella había escogido para la ocasión.

Pronto desapareció de la escena la otra chica y el guitarrista. O si estaban allí, nada importó al cantante y a mi amiga, absortos en una conversación que primero fue tímida y luego se convirtió en un homenaje al flirteo universal. Pero de él, porque mi amiga permanecía impasible ante los ataques que el artista emprendía una y otra vez.

Hasta que él decidió dejar de lado su faceta más poética y fue directo al grano: “Ven conmigo al camerino. Te voy a enjabonar la espalda y te voy a poner a cuatro patas”, afirmó a mi sorprendida amiga, que jamás pensó que ese astro de la música pudiera ser tan zafio en el cara a cara.

Antes del fin de la noche, mi amiga contaba la historia en un bar mientras todos apenas podíamos creer lo que relataba, incluida alguna que otra amiga, que se enojaba por la suerte de la protagonista.

Ella, que no le gusta alardear de esta historia, un día se permitió hablar de estadísticas cuando recordaba a su ligue y al que fuera unos años antes uno de sus compañeros en un mítico grupo con el que también tuvo sus más y sus menos: “Puedo decir que el 50% de aquella banda me hizo proposiciones indecentes”.

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