Pistolín, pistolón

Mis amigas cuando fichan a alguien normalmente no fallan. Si eligen a uno, ya sea en un oscuro bar o a plena luz del día, normalmente el éxito está asegurado. Pero hay veces que puede haber sorpresas. Y no me refiero a que no consigan ligárselo, que puede ocurrir, sino que ellos no cumplan con las expectativas que las protagonistas de estos relatos se suelen marcar.

Una de ellas siempre recuerda que quedó muy sorprendida cuando un ligue nocturno no se ajustaba a las medidas que ella esperaba: “Tenía un micropene”, dice tan orgullosa de su hazaña. No sabemos qué fue de él, pero seguro que no se ha vuelto a cruzar con ninguna de mis amigas. O quizá sí…

En ese caso mi amiga no se lo esperaba, pero otra de ellas sí lo podía imaginar. Porque todos los amigos de su ligue le advirtieron de que el chico no estaba muy dotado. Pero a mi amiga no le pareció importar ese pequeño detalle.

Y lo confirmó cuando los volvió a ver: “¡Es cierto, tiene un pistolín!”. La verdad es que mi amiga buscaba pistolones…

A otra le pasó algo más curioso aún: desapareció. Sí, me refiero al miembro… Y es que el chico tenía alergia al látex, así que ante el contacto con el condón la reacción fue esconderse. Por eso mi amiga no volvió a protegerse con ese chico.

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