“Me he follado a tu hermano”

Eso fue justamente lo que le dijo la protagonista de este relato a una amiga suya, después de que ambas se separaran durante horas y pese a que mi amiga era la invitada en la casa familiar. Es decir, donde también dormía el afortunado de esta historia.

Todo comenzó como empiezan muchas de las conquistas de mis amigas. Ella ya había visto la foto del hermano de la anfitriona y ya había decidido que ese fin de semana en el que iba a estar en su pueblo no se podía escapar. Por eso, cuando fueron presentados, el primer contacto visual vino a confirmar su plan.

Así que pasaron las horas y el trabajo fue tomando forma. Eso sí, después de que la anfitriona se fuera a casa y dejara a su hermano con mi amiga, solos, para que pudieran dar rienda suelta a su pasión. Evidentemente, no todo iba a ser felicidad, porque la excepcional borrachera que la protagonista llevaba aquella noche le impidió darse cuenta de la enorme herida que se hizo por culpa de la moto de su conquista.

Al final de la noche, qué curioso, llegaron los dos a la misma casa, la que compartían por unas horas. Por supuesto, después de darse una vuelta por el bonito campo que rodeaba al pueblo.

Mi amiga se fue sigilosamente a la habitación donde dormía, la de su anfitriona, y allí descansó plácidamente hasta la mañana siguiente. Cuando despertaron, fue el momento de decirlo: ”Me he follado a tu hermano”. “¡Qué asco, qué asco, no quiero saber nada!”, decía la otra chica, entre asustada y alarmada por la conexión familiar que se estaba produciendo.

La protagonista recuerda que era una sensación extraña liarse con aquel chaval. “Era como estar con mi amiga, porque se parecen mucho”. Sin comentarios…

Y como si se tratara de una pareja que decide comer juntos al día siguiente de su encuentro (sexual), mi amiga pudo disfrutar de la paella dominguera con el chico. Y la hermana, la madre, el padre…

Este último fue el que preguntó a su hijo / conquista de mi amiga: “¿Oye, no viene a comer tu novia?” Es obvio que mi amiga no sabía que simplemente había sido unos cuernos. Bien puestos… Así que se enfadó con él y no le volvió hablar. Y eso que él quiso despedirse de ella con un gran ramo de rosas en la estación cuando ya mi amiga se iba…

Esta entrada fue publicada en Mis amigas follan. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *