Los deportistas

Aunque el título de este relato pueda llevar a engaño, mis amigas no han hecho deporte en su vida. Y eso que algunas dicen que van al gimnasio, hacen aeróbic, salen a correr e incluso alguna se va a apuntar a boxeo. Pero es todo mentira. Con ello no quiero decir que no estén en forma, que lo están, y mucho, pero no precisamente por hacer deporte. Todo el mundo sabe por qué mantienen esos figurones…

La cuestión es que les gustan los chicos deportistas. Hasta tal punto que una de ellas me hacía ir todos los fines de semana a partidos de alta competición porque en un equipo de su ciudad jugaba un chico que le gustaba. Y claro, no quería ir sola, como una vulgar grupi.

Otra, que no tiene ni idea de fútbol, fue al estadio de un histórico club de Primera División, que incluso suele jugar competiciones europeas. Allí lo único que sacó en claro de este deporte es que se fue al servicio con un chico y… pues eso, gol en Las Gaunas (pero no era en Logroño, que quede claro).

Quizá la palma se la llevó aquella que logró liarse con un jugador de la Selección Española. Y no penséis que va alardeando por ahí de tal proeza. Todo lo contrario, porque cuando le dijeron que el joven jugador era quien era, no se lo creía. Tuvo que confirmarlo en internet.

A otra le gustó un tenista que conoció una noche. Bueno, no sabe si lo es o no. Pero el caso es que por la mañana decía que se había comido una raqueta…

Aunque no son deportistas, se les parecen un poco: los toreros. Una amiga tuvo una temporada muy taurina y logró varios triunfos en tan difícil faena, la de conquistar a los maestros en perfilarse ante el toro y entrar a matar. Mejor no hacer metáforas con sus orejas, rabos, estocadas y demás semántica taurina…

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