Las franjas horarias

¿Sabe alguien lo que es estar exultante? Pues con haber visto aquel día a mi amiga, se sabría perfectamente su significado. La chica en cuestión estaba totalmente emocionada, radiante, dispuesta a que aquella noche fuera inolvidable. Y no tuvo que esforzarse mucho para lograrlo.

Todo comenzó en una fiesta a media tarde, en la que había muchos chicos semidesnudos (aunque ellos no se fijaran en mi amiga ni en ninguna chica más) y en la que a ella se le salían los ojos de las órbitas y ponía una infinita cara de vicio.

Así que cuando entró en la primera (y última) discoteca de la noche, todo estaba preparado para que comenzara el espectáculo. Y vaya si disfrutó, porque al poco tiempo estaba ya hablando con un chico. Y luego con otro. Y luego con otro…

A la mañana siguiente apareció por casa con uno de ellos, pero no me lo presentó porque decía que yo ya lo conocía. Y claro, le tuve que preguntar que a qué franja horaria se refería, porque le había visto liarse con al menos tres chicos esa noche…

Mi amiga no estaba muy por la labor de terminar de intimar con el chico, porque los hechos se iban a desarrollar en casa ajena y no quería molestar. Así que se lo llevó a la piscina y él se quedó con las ganas de más. Porque allí tampoco iban a consumar.

Supongo que él no entendería entonces para qué le había llevado mi amiga a aquella casa y después a la piscina. Tampoco le serviría para aclarar aquella extraña situación cuando le dije: “Algún día serás uno de los protagonistas de un libro”.

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