Las amenazas

Aunque siempre he contado en estos relatos las heroicidades de mis amigas, que follan cómo, cuándo y dónde quieren, nunca había incluido ninguna historia sobre algún amigo que fuera también protagonista. Y lo hay.

Y es que uno de ellos se cruzó en el camino de mi amiga. Más bien fue asaltado por ella, pero eso no viene a cuento. El caso es que un día surgió la pasión… y no decayó en un tiempo, quizá por las impresionantes dotes de ella para saber hacer y deshacer con sus conquistas.

Pero no todo iba a ser alegría para mi amigo, que no cabía en sí de gozo por esa gran hazaña que estaba protagonizando. Porque su historia con mi amiga empezó a ser conocida y llegaron las consecuencias.

Una noche, en un bar en el que había mucha gente, mi amigo fue increpado por otros conquistados por ella. Es decir, que recibió varias amenazas para que no se volviera a acercar a la protagonista, con la consiguiente sorpresa para él, mientras mi amiga tomaba sus copas tranquilamente al otro lado del local.

No llegó la sangre al río (bueno, no hubo sangre, sólo daños morales…), pero lo que está claro es que mi amigo no se volvió a acercar a mi amiga… en público.

Lo más curioso es que ella no recuerda este episodio. Creo que sí recuerda a mi amigo, sobre todo porque compartió cama con él y otro más. Cosas de privilegiados…

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