El támpax

No seré yo quien explique para qué sirve un támpax. Y menos en este lugar, que está creado para que se especifiquen las hazañas o metodologías sexuales de mis amigas. Pero lo que sí se puede dar a conocer es el uso que daban a estos algodoncillos mis amigas, más allá del habitual.

Para ellas los támpax era una clave por la cual podían “hablar de penes de conocidos sin que la gente se enterara”. La verdad es que no sé si es mejor escuchar directamente cómo era un pito u oír la definición de un támpax según el color.

Porque mis amigas catalogaban a los chicos según fueran támpax de color morado, amarillo, verde y rosa.

Según ellas, el morado “era para los días que manchas poco. Un micropene en toda regla”.

El amarillo es “más grueso, pero sigue siendo un micropene”.

“El verde equivaldría a uno normalito”.

Por último, “el rosa es de los que apenas es ve: un pollón”.

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