El fotógrafo

“Hoy me follo al fotógrafo, hoy me follo al fotógrafo, hoy me follo al fotógrafo”. Es lo que no dejó de repetir mi amiga desde que empezó aquel día la boda a la que había acudido. Y lo empezó a decir, sin ningún remilgo, nada más entrar en la iglesia.

Por eso estuvo durante toda la celebración planeando la estrategia, haciendo pequeños acercamientos hasta que el fotógrafo no pudo hacer otra cosa que plegarse a sus deseos y cayó bajo sus redes.

Algo que, por otra parte, ella ya sabía desde el principio. Aquella noche recuerdo que ya me lo anunció unas horas antes de que se lo llevara a su casa.

Pero que quede claro que los valores de mis amigas suelen ser infinitamente superiores a los de sus víctimas. Y es que ella se enteró, en plena entrega sexual, de que él tenía novia. Así que ella le echó una bronca como si fuera ella la novia. Y en plena excitación.

Sí, es cierto, no dejaron de entregarse, y además volvieron a repetir por la mañana, pero mi amiga le dejó bien claro que eso era deleznable. Los principios son importantes. Y los objetivos de mis amigas, que como se ve casi siempre se consiguen, también.

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